Hace aproximadamente 300 años, “Molly” era un apodo común para las mujeres llamadas “María”. A través de los años habían probablemente muchas Molly Malones, pero para una pescadería de Dublín era hacer que el nombre sea conocido en todo el mundo debido a su triste destino.

Si Molly Malone verdaderamente existía como una persona histórica, todavía está siendo discutida por los expertos. Ella supuestamente vivía en Dublín del siglo 17 y se dice que era una verdadera belleza. Sin embargo, a sus contemporáneos no sólo era conocida por ser una vendedora de pescado Belle en Grafton Street; debido a la inmensa pobreza de esos días, la joven se vio obligado a vender su belleza a los extranjeros con el fin de sobrevivir. Sin embargo, el destino tenía otro planes; uno de sus clientes infectó con el cólera a Molly Malone. En 1699, siendo de corta edad, murió en una calle de Dublín.

Aunque las historias irlandesas como la de Molly Malone por lo general terminan en desgracia, los irlandeses no son conocidos por ser personas melancólicas. Sin embargo eligieron Molly Malone como uno de los símbolos de su capital, Dublín. La canción tradicional irlandesa “berberechos y mejillones” hizo a Molly mundialmente famosa; misma que ha sido interpretada por muchas bandas, y es hoy considerado como el himno no oficial de Dublín. Las letras nos cuentan sobre la historia de Molly Malone y su triste final:

 

En la ciudad justa de Dublín,
donde las chicas son tan bonitas,
por primera vez puse mis ojos en dulce Molly Malone,
Al girar a su carretilla,
a través de calles estrechas y anchas,
llanto, “berberechos y mejillones, viva viva oh!”

“Alive-vivo-oh,
Alive-vivo-oh”,
Gritando “berberechos y mejillones, viva viva oh”.

Era una vendedora de pescado,
Y seguro -Fue no es de extrañar,
porque así se cumplía su padre y madre antes,
Y ambas ruedas su carretilla,
a través de calles estrechas y anchas,
llanto, ‘berberechos y mejillones, vivo, vivo oh!’

(Coro)

Ella murió de una fiebre,
y nadie podía salvarla,
y ese fue el final de dulce Molly Malone.
Ahora sus ruedas de fantasmas de su carretilla,
por las calles de ancho y estrecho,
llorando, “berberechos y mejillones, vivo, vivo oh!”

(coro)